En una hoja de papel tuvimos que escribir, en forma de pregunta, qué les gustaría resolver de su trabajo según los saberes que están desarrollando (especificando el contexto de la escuela): un problema a resolver; una problemática a trabajar en su aula; expectativas o dudas.
Firmamos cada uno las
hojas con el nombre de un superhéroe
que nos gustaría ser.
El mío: Spiderman
Hicimos cada uno un avioncito con esa hoja, si no sabíamos como
hacerlo, no permitieron pedir ayuda. Luego recorrimos el curso para seleccionar
un lugar y ubicarnos en el y a la voz de “¡A volar!” todos lanzamos los
avioncitos al aire.
Luego reflexionamos:
¿Cómo nos situamos ante una tarea concreta inesperada?
¿Queremos demostrar nuestra habilidad para armar aviones?
¿Pudimos ofrecer nuestra ayuda al resto? ¿Pudimos recibir ayuda de otro/a?
¿Disfrutamos de esta propuesta diferente de comenzar un
curso, una clase, una temática, etc.? O ¿Nos hubiéramos sentido más cómodos si
nos hubiéramos quedado en el lugar que estábamos y hubiéramos leído o visto un
video sobre el tema que hoy nos reúne?
¿Nos equivocamos en algún momento de la actividad? Si la
respuesta es afirmativa: ¿en cuál? ¿Aprendimos algo por el error que cometimos?
Tomamos el avioncito que tenemos más cerca (y que no sea el
que “volamos” nosotros) y leemos lo escrito comenzando por el nombre del
superhéroe. Nos juntamos en grupos de 4 integrantes: eligiendo uno de los 4
avioncitos y en una hoja tuvimos que escribir qué podríamos hacer para
responder las preguntas del superhéroe. En base a esto, elegimos una
problemática y propusimos una solución como propuesta de trabajo desde el
espacio curricular que dictamos.

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